La visita a Midland aparece como mucho más que un partido para San Martín. Después de las derrotas consecutivas frente a Gimnasia y Tiro y Atlanta, el equipo de Andrés Yllana necesita una reacción que vaya más allá del resultado. Necesita recuperar confianza, funcionamiento y señales futbolísticas en un escenario que promete ser complejo. Del otro lado estará uno de los equipos que más sorprendió en esta primera parte de la temporada y que, a fuerza de regularidad, logró instalarse en la pelea por los primeros puestos de la zona B.
Cuando consiguió el ascenso desde la Primera B Metropolitana, pocos imaginaban que Midland llegaría a esta altura del torneo ubicado por encima del conjunto de Bolívar y Pellegrini. Sin embargo, la tabla refleja una realidad construida durante varias fechas. El equipo dirigido por Roberto Iturreira ocupa el cuarto puesto con 22 puntos, uno más que San Martín, producto de seis victorias, cuatro empates y cuatro derrotas. Más allá de los números, logró consolidar una identidad que le permitió competir de igual a igual frente a rivales con mayor presupuesto y experiencia en la categoría.
Una fortaleza en casa
Gran parte de esa campaña se explica por su rendimiento como local. Midland convirtió el estadio Raúl Roberto Sabureau en una de las canchas más difíciles de la zona. Allí consiguió cuatro triunfos, dos empates y apenas una derrota, que fue frente a San Martín de San Juan.
Ese dato no pasa inadvertido para el cuerpo técnico de Yllana. Mucho menos porque existe una particularidad que diferencia al escenario de Libertad del resto de las canchas de la categoría. El estadio cuenta con césped sintético, una superficie poco habitual dentro del fútbol profesional argentino y que modifica considerablemente el desarrollo de los encuentros.
La pelota circula con mayor velocidad, los controles exigen otra precisión y los rebotes suelen generar situaciones diferentes a las que aparecen sobre césped natural. Para quienes están acostumbrados a entrenar y competir allí, representa una ventaja importante. Para los visitantes, en cambio, suele demandar un período de adaptación.
Por eso no sorprendió que durante la semana San Martín trasladara parte de sus trabajos al Complejo Deportivo La Diagonal de Tafí Viejo. La decisión apuntó justamente a familiarizar al plantel con una superficie similar y evitar que ese factor termine condicionando el rendimiento durante el partido.
Sabe a qué juega
Si algo caracteriza a Midland es la claridad de su propuesta. No se trata de un equipo espectacular ni mucho menos de uno que monopolice la posesión. Su principal virtud pasa por entender perfectamente los partidos que le convienen.
En su última presentación utilizó un esquema 4-5-1 con Mauro Leguiza en el arco; Genaro Cepeda, Pablo Casarico, Lautaro Díaz Laharque y Fernando González en defensa; Nicolás Violini, Maximiliano Rogoski, Jesús Camaño, Marcos Roseti y Agustín Iván Campana en la mitad de la cancha; y Jeremías Perales como única referencia ofensiva.
La disposición táctica deja en evidencia la idea de Iturreira. Midland busca poblar la mitad de la cancha, reducir espacios y obligar al rival a jugar incómodo. No suele asumir riesgos innecesarios ni desordenarse para atacar. Prefiere esperar, presionar en sectores determinados y aprovechar errores rivales para golpear.
Esa fórmula le permitió transformarse en uno de los equipos más competitivos de la zona. No necesita dominar los partidos para sentirse cómodo. Muchas veces, incluso, parece disfrutar cuando el encuentro se vuelve físico, disputado y cargado de interrupciones.
El desafío para el “Santo”
Ahí aparece una de las principales preocupaciones para Yllana. Las últimas dos derrotas dejaron al descubierto que San Martín sufrió precisamente cuando los partidos ingresaron en ese terreno. Tanto Gimnasia y Tiro como Atlanta lograron incomodar al equipo “Santo”, quitarle fluidez y obligarlo a jugar lejos de la versión que había mostrado en algunos encuentros anteriores.
Midland suele construir sus mejores actuaciones justamente desde esa incomodidad. Por eso el desafío para San Martín será evitar caer en el ritmo que más favorece al local. Si el partido se transforma en una sucesión de pelotas divididas, segundas jugadas y disputas constantes, el conjunto bonaerense tendrá mayores posibilidades de imponer condiciones.
La clave probablemente pase por otro lado. El equipo de Yllana necesitará sostener la posesión, administrar mejor los tiempos y obligar al rival a correr detrás de la pelota. Cuando Midland debe asumir protagonismo y adelantar líneas, suele perder parte de la solidez que lo caracteriza.
Más allá de la tabla, el compromiso del domingo aparece como una prueba importante para medir el verdadero momento futbolístico de San Martín. Porque Midland llega mejor desde los resultados, porque juega en una superficie que conoce perfectamente y porque encontró una regularidad que hoy le permite ocupar puestos de Reducido.